martes, 27 de marzo de 2007

Pobre Inmaculada

Al final van a hacer de Inmaculada Echevarría una versión actualizada de Manuel Bueno. Y eso que a uno le saca de quicio que pueda caber la oportunidad de convertirla en modelo heroico.

Hoy leía la entrevista a un médico que encabeza una organización cristianamente adjetivada. El médico cristiano dice que “los casos en que se puede retirar una terapia es cuando es inútil”. Por lo que yo sé, de médicos expertos en cuidados paliativos, ese no es el criterio.

Lo que me exaspera de este tema es la sensación -qué no pensarán los que tienen prejuicios anticatólicos- de que al final la realidad es una excusa para pedalear sobre el ente en cuanto ente, de que al final Inmaculada importa un huevo y lo primero es la implacabilidad y la supuesta esférica perfección del código ético. El resultado al final es lo que se combate.

¿Es inmoral aceptar la muerte que Dios le envía a uno vía enfermedad degenerativa? ¿Es malo desear morir cuando eres un enfermo al que Dios ha enviado una enfermedad de este tipo y estás agotado? Quizá algunos crean que uno tiene que morir entubado, con suero, alargando la vida todo lo que la medicina permita. No se dan cuenta de que “calidad de vida” es un término suficientemente complicado como para que las soluciones no sean una suma de dos y dos.

Me temo que para algunos, dados a aplicar los criterios como apisonadoras cerebrales, el “quo vadis?” fue una incitación al suicidio asistido.

5 comentarios:

Too Picky 4.2 dijo...

No se los detalles de este caso, pero seria interesante ver los paralelismos que tiene con el de Terri Schiavo.

Terzio dijo...

En el caso de la Schiavo, la paciente estaba inconsciente y era su marido el que urgió la eutanasia; en el de la granadina, ella misma, conscientemente e informada, decidió la suspensión de la asistecia mecánica del respirador.

A propósito del caso escribí esto:
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El pasado Viernes 2 de Marzo , en ABC-Sevilla publicaba una doble página sobre este caso este caso; en uno de los recuadros aparecía la opinión de un "docto" sobre la materia, el catedrático de Filosofía del Derecho Andrés Ollero, de la Universidad de Granada. Si no me equivoco, el prof. Ollero es miembro del Opus Dei, ha sido senador por el PP en varias legislaturas, tiene reconocido prestigio como estudioso de temas ético-morales-legales, y hasta ha participado como experto en foros, encuentros, congresos etc. auspiciados por la Santa Sede.

En la noticia que refiero (no puedo poner el link porque el archivo on line de ABC está sólo disponible para usuarios de pago), Ollero dice que le desagrada que se extrapole a la controversia de la eutanasia (dándole otra vez más publicidad y notoriedad social) un caso que es sólo de "consentimiento informado", es decir, del derecho que asiste a cada paciente de interrumpir un tratamiento iniciado del que se le ha informado de las previsibles o posibles consecuencias si se le suspende dicho tratamiento.

Se trataría, pués, recalca el catedrático, de "una renuncia al tratamiento médico, no un caso de eutanasia" , aunque a la vez alerta del interés de los eutanasistas para "capitalizar este caso".

El dilema debe considerar la distinción moral entre medios ordinarios y extraordinarios; una máquina para mantener la respiración puede ser considerada dentro de esos medios extraordinarios, a los que no hay obligación moral a recurrir y de los que se podrían prescindir llegado a cierto punto de irreversibilidad del tratamiento/mejoría del enfermo.

Claro que el mismo concepto de "medios extraordinarios" es bastante relativo; quiero decir que, por ejemplo, una simple inyección hipodérmica sería un "medio estraordinario" en el siglo XV, pero hoy es absoluta e indiscutiblemente un recurso común y ordinario en cualquier terapia. En el siglo XXI ¿un respirador es un "medio ordinario" o un "medio extraordinario"?

Como se ve, la problemática moral a resolver no es de solución tan simple ni tan fácil.

Lo peor es la inclusión del caso como otra oportunidad para la argumentación de los partidarios de la eutanasia. Como tienen a los medios y al Gobierno a su favor, sacarán provecho y publicidad del episodio, evidentemente.

Por otra parte, se está obligando a la Iglesia a quedar en evidencia sea cual sea la postura que los Obispos decidan:

- Si aceptan como moral la desconexión, dirán y publicarán que la Iglesia acepta la eutanasia, confundiendo a la gente con la noticia que aparecerá manipulada y tergiversada en los medios.

- Si no aceptan y declaran inmoral y contra el 5º mandamiento la desconexión, acusarán a la Iglesia de causar dolor, sufrimiento y atormentar cuerpos y conciencias etc. (y ya no digo si, caso de morir, se le negaran exequias cristianas).

Este es el caso, que no es el primero ni será el último.

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Pués eso: Aunque no haya sido un caso de eutanasia, se está instrumentalizando por los eutanasistas; y, de todas formas, hay que reconocer que es un triste caso en el que apenas cabe ejemplaridad moral.

+T.

Agus dijo...

Me dicen hoy:

"Querido Agus:

En mi opinión, es preferible no dar más vueltas a este asunto. Quien quiera oír el parecer de los expertos en cuidados paliativos puede hacerlo o preguntarles. En Diario Médico salieron los artículos de Carlos Centeno y Jacinto Bátiz, que luego fueron colgados en mi web.

Ante una cuestión tan compleja como ésta, me parece que lo más sensato es dejarla en manos de los especialistas. La gente que lleva años estudiando las cuestiones éticas del final de la vida, sabe que hay situaciones complejas, que no se pueden pretender resolver sin estudiar concienzudamente todos los datos del caso (y en el de Inmaculada, lógicamente, falta mucha información por respeto a la enferma).

Otras personas, en cambio, se sienten capacitadas para opinar con seguridad sobre cuestiones complejas de muy diversos ámbitos: también las respeto y me parece admirable que sepan tanto de tantas cosas... Yo me siento mucho más limitado.

¿Un enfermo tiene derecho legal en nuestro país a rennciar a ser alimentado por una sonda?: sí. ¿Qué valoración ética tendría esa decisión?: habría que estudiar todos los detalles del caso y siempre con un gran respeto hacia la persona enferma.

La limitación del esfuerzo terapéutico, la hidratación y la alimentación en la fase terminal... son temas amplísimos de la ética del final de la vida; y cada uno de ellos daría para organizar un congreso monográfico..."

Too Picky 4.2 dijo...

Respecto al email que te envian, Agus, no estoy completamente de acuerdo con que 'Ante una cuestión tan compleja como ésta, me parece que lo más sensato es dejarla en manos de los especialistas', sobre todo porque muchos no especialistas hablan y no hay suficientes 'especialistas' (quien decide quien es un especialista?) para debatir el tema en la opinion publica.

Por lo demas, gracias Terzio por tu comentario.

Anónimo dijo...

Me viene muy bien el texto de Ollero que nos pone Terzio. Cuando saltó el tema en los medios, quise informarme sobre el particular. Conocía a los Hermanos de San Juan de Dios (donde estuvo ingresada Inmaculada) y no me casaban los datos de la prensa con la realidad del trabajo de dichos Hermanos. Al cabo de unos días, leí una entrevista o similar a un experto en cuestiones de ética médica, que coincidía con el planteamiento que hizo el entonces cardenal Ratzinger sobre el espinoso tema de la eutanasia: "evitar dar reglas fijas en un terreno tan sutil donde entra en juego el sujeto humano y sus vivencias..." no es textual, obviamente...

Por lo que veo, y como decís, el asunto ha sido aprovechado por los proeutanasistas, pero creo que también ha habido mala información por parte de algunos obispos a los que he tenido oportunidad de escuchar en radio, y leer en prensa...

Un saludo