viernes, 12 de enero de 2007

Veritas vere liberat

Ayer me sublevé por dentro leyendo en la blogosfera. Se hablaba de Retorno a Brideshead y el autor trataba a los creyentes con su condescendencia habitual, refiriéndose a las "absurdas, inhumanas y destructivas normas de conducta que se imponen los católicos" a cuenta de la novela de Waugh. A fe mía que me hervía la sangre -aún ahora me hierve al pensar en la cuestión-.

Vuelvo a comprobar que soy impetuoso, temperamental, de natural impaciente y con fáciles pulsiones fanáticas.

Me digo para superar ese primer estadio emocional una reflexión ya frecuentada -no lo suficiente, parece-: ciertos celos, ciertas desesperaciones ante el mal o el error (lo que uno cree en conciencia que lo es), son fruto más del no soportar que haya quien piense diferente a uno, que de un verdadero dolor por el mal en sí.

Vayamos más allá. ¿No es verdad que los sentimientos que me producen posturas como la mencionada son fruto de una cierta confrontación ante el espejo, ante una parte de mí mismo? ¿No soy yo mismo, un hijo de mi tiempo, el que sufro la tribulación que supone descubrir que estamos dislocados, que estamos en camino, llenos de paradojas, que tantas veces afecto y voluntad se enfrentan, deseo y entendimiento se pelean, sensibilidad y razón se declaran la guerra? ¿Acaso no soy yo mismo el que clama de profundis? Sí, yo mismo a veces olvido que "no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva" (Deus caritas est).

En mi opinión, la visión católica de Waugh se ve influida por eso que Ratzinger llama "el cristianismo burgués", esa generación de católicos que habían bebido de la teología liberal, pero que no quiso abandonar el dogma. La fe es entonces como una losa; algo considerado efectivamente verdadero, pero no liberador. Como el que piensa lánguida, inadvertidamente: "Quién pillara no haber conocido la fe cristiana".

Tenemos que volver a descubrir el carácter redentor de nuestra fe. Su nervio liberador. Y para ello -me digo- hay que dejar de lanzar a la cara de los demás los preceptos, las verdades.

No pierdas, Agus, la paz, por quien no es capaz de contemplar la hermosura del encuentro con Cristo. Mala señal es esa. Cuando uno es realmente feliz, no tiene necesidad de ir convenciendo a los demás de ello.

7 comentarios:

Terzio dijo...

..."absurdas, inhumanas y destructivas normas de conducta que se imponen los católicos"...

El que haya escrito eso, no se ha enterado una papa de qué va la novela de Waugh; y encima proyecta (vomita?) un anti-catolicismo tan traumático como castrante para opinar sobre nada que sea o haga referencia a lo católico.

Y no es que se pierda la paz, es que nos dan en el nervio y nos meten espuelas...y - todavía - no somos ángeles.

El celo por sus cosas - por su Casa - devora, y es buena señal: Estamos muy afectados por Él y por sus cosas; sobre todo cuando intuímos que, lo que sea que sea, se trata encubiertamente de atacar, falsear, desgastar etc.

Y no es que haya que convencer de la felicidad, es que hay que clamarla entre un mundo/una humanidad rabiosamente infeliz.

+T.

Agus dijo...

Sí, pero no clamarla con desesperación, como si el éxito dependiera de que se sumen a ella las masas. A eso me refería.

Terzio dijo...

Bien.

La "desesperación" la has puesto tú; yo entendía, más bien, entusiasmo tenaz...o "parresía", con en Act/Hch

¿No?

Agus dijo...

Of course!

Terzio dijo...

Me re-animan estas concordancias.

+T.

Laidentidadnoseelige dijo...

"...Acércate, pues, un poco al ruido de amor; verás que está danzando a compás el que piensas que está loco"(es de Calderón). Ruido de amor. No hay que alterarse, sólo hay que aclarárselo. ¿Quién se impone nada? ¿Se impone alguien el amor, la alegría, la gratitud, el gozo? Pobres de ellos, que no saben de qué va, y pobres de nosotros que lo explicamos tan mal.

Laidentidadnoseelige dijo...

...
acércate, pues, un poco
al ruido de amor; verás
que está danzando a compás
el que piensas que está loco.

Así está mejor. Es una redondilla, no perdamos el compás.