miércoles, 24 de enero de 2007

Ser feliz es poco

En esta nuestra época, la posmoderna, nos empeñamos -o nos han empeñado- en ver lo más mediocre de la vida. Nos dicen que es mejor ser cobarde, y huir de la vida, que encararla con audacia. (Los vellos como escarpias cuando vi el otro día parte del documental que La 2 emitió sobre una antigua alumna de Senara con enfermedad degenerativa que decía, apenas comprensible, que "la dignidad sólo se la puede quitar uno". ¡Valiente!). Nos dicen que es mejor no intentar grandes hazañas, que es mejor ser antihéroe que un Ulises. Que ya no se estila. Que puesto que ya no hay verdad. Que puesto que hemos descubierto que no se pueden reprimir los impulsos. Que puesto que es mejor ser un cateto que un sócrates. Que puesto que no hay trascendencia...

Que te quedes callado, inútil, hundido, depre, follado.

Pues no. La vida nos trae sus pequeños dones. Que no son siempre conquistar Troya. Gracias a Dios se puede ser homérico en la pequeña aldea de un rincón de Irlanda. Me quedo con una cerveza con queso y la exaltación de la camaradería que trae para celebrar en el curro a nuestro patrón. Y el correo de un amigo que me recuerda que hay quienes me quieren. Y la memoria de un humanista que, con Herodoto, ha ido recorriendo esos mundos, que nos recuerda que la cultura no es un pegote sino una forma de entender. Y trabajar en lo que me gusta. Y escribir. Y acabarme después de un mes Oliver Twist, con su chispa, sus dosis de empalago, y su triunfo del bien. Y poder ver el mundo con los ojos de uno que, como Frodo, se sabe hobbit pero también elegido, destinado a salvar al mundo -¿yo? No ¿en serio?- de las fuerzas del mal que a ratos parecen asfixiantes, pero que tienen las de perder. Y volver a recordar lo que me gustó Volver, ahora que nominan a esa españolaza con pelín de cirujano plástico. Y poder ponerme un poco cursi, sin que llegue un Clint Eastwood cualquiera a decirme que vamos hacia la luminosa nada, que no hay perdón y que hay que agachar el espinazo para hacer como que el mundo es una mierda.

Y yo le hago un corte de manga al pesimismo. Merece la pena vivir. El tiempo construye y no hay motivo para pensar que el futuro no va a ser mejor. Siempre que uno no se rija por el corsé de una cosa que llaman felicidad y en lo que nadie se pone de acuerdo.

8 comentarios:

Terzio dijo...

Sosegaos, sosegaos...

Y sé modosito y celebra al Patrón con la dulce paz que merece.

Y tú a lo tuyo y a lo Suyo, que hay faena.

+T.

Anónimo dijo...

Jo, vaya subidon matutino!¡Y q buena continuación de tu post anterior!
(me acabo de enterar q san Francisco de Sales es patron de los periodistas... y más...ignorante yo)
B.

Agus dijo...

¿Modosito yo? Casi nunca.

B? Do I know you? Pero, anyway, saludos cordiales.

Pseudópodo dijo...

Me ha gustado mucho esto: "Gracias a Dios se puede ser homérico en la pequeña aldea de un rincón de Irlanda".

Esa es la clave. La épica (pero también la lírica) la ponemos nosotros. Sólo los hombres pequeños echan la culpa al mundo y lo encuentran feo, aburrido, torpe: un reflejo de lo que ellos son.

Francis dijo...

No sabía que había muerto Kapuscinski. Lágrimas.

Muggeridge dijo...

Gran post. ¡Enhorabuena!

Agus dijo...

Ey, buena gente, se agradecen los actos de presencia.

Ángel dijo...

Y perdona por mis innumerables actos de ausencia. Te pondré al día cuando menos te lo esperes.

In any case, me gusta verte tan optimista.

:)