sábado, 6 de enero de 2007

Deudas

Vaya suspensión del diálogo. Y sin avisar. El primero del año estuvo ocupado entre amigos, sobrinos (aunque uno pueda dedicarles poco tiempo ha de ser intenso), familia y viaje hacia un pueblecito segoviano. No hubo tiempo para despedirme o para felicitar el año nuevo (lo hago ahora).

Esta semana he estado retirado, rezando, reflexionando, haciendo examen. Me he acordado de todos vosotros, mis queridos lectores. Conocidos y desconocidos. También de ese que tiene el servidor en Cangas, Galicia.

Han sido cinco hermosos días, sencillos, felices, en un intento de diálogo con Jesús de Nazaret. Un poco al estilo publicano en el templo. Y felizmente acompañado por Joseph Cardenal Ratzinger (Ser cristiano en la era neopagana, Ed. Encuentro, impresionante, cuánto me ha hablado Dios a través del lenguaje profundo y pedagógico de nuestro querido Papa).

Cuántas entradas imaginarias para el blog he pensado estos días. Si surge la ocasión, iré desgranando descubrimientos en este rincón.

Os dejo un pensamento personal y una cita de Ratzinger, respectivamente, que resumen -quizá- lo que he tenido la suerte de disfrutar estos días de retiro espiritual:

El cristianismo ofrece una redención no a través de una moral, sino de un perdón. Pero para que ese perdón tenga lugar es necesario confesar una culpa. Y para que haya culpa, tiene que haber una moral transgredida"

Sólo lo que carece de límites es suficientemente amplio para nuestra naturaleza. (...) La liberación fundamental que la Iglesia puede darnos consiste en estar en el horizonte de lo Eterno, en el salir de los límites de nuestro saber y nuestro poder"

El título de la entrada viene de las enormes deudas que -lo he vuelto a experimentar estos días- he contraído en mi vida con tanta gente: padres, educadores, amigos,... Uno comprende así que la humildad es parte del pago de esas deudas. Y por eso, con San Agustín, digo: "Pídeme lo que quieras y dame lo que me pidas".

2 comentarios:

Terzio dijo...

¿"Mis queridos lectores", dices?...

¿Como se dirigiría una Corín Tellado a su devoto público, más o menos?

Pués me parece que no...

Otra cosa: El "Da quod iubes..." de tu tocayo yo lo digo así: "Dame lo que pides, y pídeme lo que quieras" y también "Dame lo que quieres, y pídeme lo que quieras"; además, le meto "variaciones" sobre el mismo tema.

Yo lo rezo mucho; es muy socorrido.

Bueno, y espero que el retiro segoviano te vigorice la entrada de año.

+T.

Agus dijo...

Con Terzio en vela, uno no puede bajar la guardia, esta visto. :)