lunes, 4 de diciembre de 2006

Si te digo la Verdad...

¿No os resulta simpático contemplar cómo se afanan agnósticos y ateos convencidos en crear y recrear las formas de la belleza renegando de la divinidad del cristianismo, creyéndose en un estado superior de acceso a ella? Su pueril empeño provocaría una risa ligera e ingenua si no fuese porque su intento pretende imponerse como suprema concepción del arte. Y no tienen otro fin que la esterilidad. El creador que olvida su papel de procreador se estrella contra un muro.

Y no os hablo de éticas, ni de moral. Bobos (dejadme que así os lo diga, con ternura). Os hablo de poesía. De estética.

Porque, decidme, en qué páginas de vuestras soberbias obras hay apenas un atisbo de grandeza que pueda ponerse a la altura de la Revelación que habla del Infinito que es padre y madre amorosos. Y si eso no os impresiona, mostradme un solo verso que siquiera asemejarse a la idea de que la Palabra es tan poderosa que se hace persona. Palabra inefable que se aherroja en un cuerpo humano haciéndose expresión exacta.

Y aún hay más, artistas, cantores del amor. Ciegos. En cuál de vuestros dramas, pinturas, novelas, ensayos, poemas, hubiéseis podido concebir la idea de un amor tan intenso entre dos que ademas de Espíritu, fuese persona.

Sólo existe un creador que ha logrado ofrecer un chispazo análogo a esa luz. Un creador que ha imaginado, haciéndolo real, un amor dual cuyo fruto sea una persona, un ser humano. Y ese creador es Dios.

12 comentarios:

batiscafo dijo...

¡Magistral entrada, Agus!

"Palabra inefable que se aherroja en un cuerpo humano haciéndose expresión exacta".

¡Qué certero! ¡Enhorabuena!

Terzio dijo...

Perdón, pero allá van unas "correcciones":

1ª La Palabra no se hizo persona: Ya era, in aeternum, Persona; se hizo hombre/se hizo carne, pero siguió siendo la misma Persona que era y es y será.

2ª En Cristo, Dios se revela Padre; eso de padre-madre es un invento que en otros tiempos hubiera hecho saltar todos los resortes de la Inqusición. Hoy cuela, pero no debemos dejar que cuele.

3ª Y niego la mayor: No existen ateos y agnósticos convencidos: Sólo se trata de vana impresión o insuficiente reflexión. Y como no se atreven a más, desconectan y se quedan atascado en "ateismos" o "agnosticismos".

+T.

Francis dijo...

Pues yo sí he visto ateos convencidos. No agnósticos, pero sí ateos. Haberlos haylos, como las meigas.

Terzio dijo...

Bloqueados.

Se han parado en el silogismo, y no quieren seguir.

De todas formas, obcecaciones mayores corren por el mundo. Si, además, los "ateos" lo son por derivación y/o contagio de los ateísmos del XIX y XX, los modelos de los que proceden no pueden ser más nefastos en cuanto a "resultados".

+T.

Agus dijo...

Para los "puntillosos":

1º esto no pretende ser un escrito teológico, sino literario, por lo que el lenguaje trata de ser metafórico, no científico. Ya sé que la Palabra no se hizo persona, pero yo hablo de una manera de ver la vida que hace de la Palabra, una persona. No que nadie hiciera persona a la Palabra literalmente.

2º Tengo entendido que Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, "hombre y mujer los creó". Entiendo que el amor de Dios se expresa, así pues, en lo masculino y en lo femenino. No sólo en lo masculino. En cualquier caso, esquivaré la disputa teológica insistiendo en el carácter literario de la imagen. El Amor que Dios es supera toda etiqueta masculino-femenino, pero encuentro que el Amor de Dios sería "incompleto" si fuese sólo con las características de padre, y no las de madre. Intuyo, además, que el hecho de que en Cristo Dios se revele Padre, no contradice mi reflexión. Que Cristo se encarne en varón es algo que merece la pena reflexionar, claro, y es algo que se escapa totalmente a mi alcance racional. Al menos, hoy por hoy. Pero insisto en esa idea del amor de Dios como amor de padre y madre. Este texto escrito hace tiempo no pretendía ni pretende ser un tratado teológico.

3º No soy quien para juzgar el convencimiento real de esos ateos y agnósticos convencidos. De igual modo, podrían decir que no hay católicos convencidos. No sé, digo yo.

Terzio dijo...

Entiendes lo que quieras, pero entiende bien: P-A-D-R-E, y no madre. Como la Virgen es Madre, y no padre.

La imagen de Dios reflejada en el hombre/varón y la mujer/hembra no supone una analogía paterno-materno en Dios y/o en su esencia.

El relativismo que aflora en tu último párrafo...no sé, dices tú.

Y, aunque se alegorice, ciertos temas no admiten confusión. El lenguaje es equívoco, y hay que precisar. Los Místicos, ni haciendo versos desvarían; al contrario, se esfuerzan en definir.

+T.

Francis dijo...

Buf, Terzio, me parece que te pasas un poco... Creo...

Terzio dijo...

¿Me paso?...

Me ciño al tema.

+T.

Agus dijo...

No, no, de relativismo poco. Lo que yo no puedo es ir sentando cátedras acerca de la firmeza del ateísmo o agnosticismo de otros y luego esperar que crean en mi convicción en mis convicciones, valga la redundundancia. Pero tampoco voy a hacer un casus belli del asunto.

En cuanto a que no vale la analogía paterno-materna, no das ninguna argumentación que sostenga lo que afirmas. Compararla con la Virgen, que es humana, y por lo tanto tiene sexo, es saltar de nivel.

Me viene a la memoria un hombre de Iglesia que fue denunciado al Santo Oficio por titular a un libro "Dios cree en el hombre", cuando se supone que Dios "no puede tenr fe" en el hombre.

Terzio dijo...

Por párrafos:

Ad primum:Conceder/reconocer "firmeza" (yo diría "solidez") a postulados u opciones ateas o agnósticas, supone, por lo menos, reconocer cierta "debilidad" en los principios(etc...) teístas. El error es error, y la ignorancia ignorancia...por muy sólidamente que se quieran mantener o muy dignos y/o respetables que sean sus errados o ignorantes sostenedores.

Ad secundum:Por lo mismo que dices de la humanidad y la sexualidad, esa maternidad con la que Dios no se ha revelado, resultaría aún más impropia referida a la Esencia Divina, que no es, absolutamente, sexuada. El revelarse desde la Paternidad ni minusvalora lo maternal ni tampoco exige ninguna complementariedad en ese sentido. Lo revelado es lo que es, y no incluye ninguna posibilidad de "extensión"...a no ser que se incoe otra nueva revelación.


Ad tertium: Eso es, tú mismo lo dices, un "título", que supongo se explicaría en el libro.

Corolario: La "analogía fídei" se expresa en un discurso muy amplio, pero el dato revelado es el que es y la teología debe referirse a él. La revelación de Dios Padre es tal cual; el concepto de "maternidad", no. Los esfuerzos de la "teología inclusiva" para añadir/complementar (o reformular?) exceden tanto a la Escritura como a la Tradición.

En cuestiones de estas, los argumentos son la misma Revelación -Escritura y Tradición- y están implícitos y explícitos en el Credo/Símbolo de Fe. Lo que yo argumentara no tiene valor, puesto que el valor depende del Misterio Revelado que yo, solamente, confieso y proclamo...y procuro mantener.

En el XXIº, una de las tareas más urgentes y necesarias es la de exponer-transmitir la fe esclarecida, y no más confundida o enrarecida.

Tampoco yo hago "casus belli" de nada; ni remotamente se me ha pasado por la imaginación. Pero opinar precisando, sí que lo hago. Si resulta contundente, es sólo cuestión de estilo. Siempre he pensado que en temas así, tan "especiales", no caben ambages. Y por mi parte, menos.

Con toda - espero que no se cuestione - cordialidad; la misma de siempre, of course.

+T.

Agus dijo...

Entender a Dios Padre como un sentido de la paternidad que excluye lo materno, me parece -sí- dejarlo incompleto. Puede que esté equivocado, sin duda.

Profundizaré en la materia, para ver si efectivamente me ha faltado precisión. Porque ese pavor a la idea de "una Revelación que habla del Infinito que es padre y madre amorosos" no lo veo nada claro. Es bueno fijarse en que el texto no habla de "Infinito como", sino "Infinito que es". Me resulta cercano a lo evidente que cuando Dios se manifiesta Padre lo hace albergando el amor infinito que engloba los conceptos humanos de paternidad y maternidad.

Pero esto me vendrá bien para profundizar en la cuestión.

Luego no se puede uno extrañar de que los filioques sirvieran para provocar lo que provocaron.

Aunque insistiré una vez más en que no se puede exigir a una pieza literaria el rigor científico de la Teología.

Terzio dijo...

Sí: Se le debe de exigir, para que no transmita "error".

Además, a tal señor tal honor. Y te tengo en tan alta consideración, que no paso una, ¿me explico? Quiero decir que al necio, dejarlo en su tontería, pero al sabio, pedirle más ciencia, saber e inteligencia. El sabio, my dear, sei tú...y no te permito que no lo seas(ya conoces la cita, supongo) ¿Capito? Pués, rebosando cordialidad, eso.

De lo otro:

"Antropopatismos", ese es el término. Se dice de las atribuciones de lo humano a Dios. La Biblia está llena de antropopatismos. Unos ayudan a entender a Dios, algunos suponen algo más, como si Dios se revelara expresamente desde esa y no otra forma.

P.ej. Padre, y no madre; en el mismo sentido, las Parábolas:Las que protagonizan mujeres, tienen muy distinto valor/significado que las que tienen como personaje a un varón (padre/hijo pródigo, por ejemplo).

Y, otra cosa: El "Filioque" y demás cuestiones de controversia teológica, la mayoría de las veces han sido un pretexto para consumar una ruptura que ya existía (como los divorcios de los esposos...más o menos).

¿Amici/Friends...ad secula saeculorum?

+T.