martes, 12 de diciembre de 2006

Este Dickens...

Qué manera de agitarle el ánimo a uno la del inglés. Por lo pronto puedes partirte de risa con determinadas descripciones y al momento siguiente se te encoge el ánimo. Como cuando "el hombre de chaleco blanco" pregunta a Mr.Bumble "por qué razón estaba berreando ese joven canalla [Oliver Twist], y por qué el señor Bumble no le obsequiaba con algo que hiciera de aquella serie de exclamaciones orales, como las llamó, un acto involuntario", momento en el cual se mezcla lo cómico y lo trágico a partes iguales.

Mucho ha llovido desde los tiempos de Oli, pero en Gran Bretaña se acaba de publicar un informe sobre el estado social del país, con el fin de elaborar el programa electoral conservador, que trata de atajar el colapso que parece amenazar a la juventud británica. El documento es impresionante. Es amplio y parece riguroso... Y positivo en cuanto que muestra las dramáticas consecuencias de la crisis de la familia. Hoy firmo una información al respecto en La Gaceta de los Negocios. Aconsejo su lectura.

La columnista más leída de UK, Polly Toynbee, socialdemócrata y liberal (en el sentido anglo del término, en cuanto a valores morales), y que quiere ser una influencia en el nuevo líder conservador, David Cameron, ya ha lanzado sus garras contra el informe, diciendo que los conservadores vuelven a su "tierra firme", culpando a los pobres de la pobreza.

Quizá lo que no le ha gustado a la liberal Polly es que la realidad está estropeando su ideología... y su forma de vivir (divorciada, cohabita). Al fin y al cabo ya no son opiniones que en Gran Bretaña el 70% de jóvenes delincuentes vienen de familias monoparentales; o los comportamientos antisociales disminuyen enormemente en hijos de familias estables; o las parejas de hecho con hijos son muchísimo más inestables que los matrimonios con hijos. Aunque Polly, el azote del conservadurismo, ya es conocida por ser una crítica feroz de la enseñanza privada, y llevar a sus hijos a esa misma escuela de pago. Ahora atacan con que es una vuelta a los valores victorianos, y que no hay que moralizar... Pues eso, no nos moralice.

No se pierdan, por cierto, las columnas de Juan Manuel de Prada de sábado (sobre GK y su proceso de beatificación recién abierto) y de ayer (cáustica contra el manifiesto laicista del PSOE).

7 comentarios:

Francis dijo...

Olé! No sabía yo lo de Chesterton. Cuánto me alegra...

CGC dijo...

Muy bueno. Por si te interesa (igual la conoces): http://familyfacts.org/

kañaman dijo...

¿"cgc" es caiga gggien caiga?

Terzio dijo...

Pero la Inglaterra de Isabel II no tiene un Dickens como su tatarabuela Victoria, ¿no? ¿Falta de conciencia social+inspiración literaria? ¿Deficit de "palanca" de fe?

Pollys de esas las hay e cualquier peridicucho, partiducho o programucho por toda Europa & America. Han brotado como sarpullido por todo le cuerpo serrano de nuestro Occidente. Pero Dickens, no: De esos autores y esas calidades no hay, ay!, execedentes; ni siquiera muestras.

Por cierto, la Polly esa no será pariente del Toynbee aquel?? Porque si es descendiente de Sir Arnold, cuánto ha degenerado la casta!

+T.

Agus dijo...

Gracias por el enlace. Y sí, por desgracia Toynbee es descendiente (como se lee en la wikipedia) del famoso Toynbee. La raza, en este caso, degenera.

Terzio dijo...

Por cierto, ¿han leído Uds. el comentario crítico de D.Fernando Sebastián al manifiesto laicista de los del capullo en el puño?

Léanlo, please:

http://blogs.periodistadigital.com/coradcorloquitur.php/2006/12/11/lectura_critica_del_manifiesto_del_psoe_



+T.

Rafael Palomino dijo...

El asunto está comprobado. Somos más libres (=léase ilusión de autonomía) si las leyes permiten la ruptura de pareja, la ive (aborto), etc. etc. pero acto seguido se produce la diarrea social (=léase ilusión de autonomía) y tienen que venir los bomberos con leyes-remedio. Que eso es lo que queremos, tal vez. Que eso sea lo mejor, lo dudo. Y no creo que lo arreglen dos horas de EpC en las que se dedicarán a hacer barquitos o jugar al ahorcado (¡qué vulgaridad, diría Voltaire!)