lunes, 11 de diciembre de 2006

Anclarse a verdades

Las hipótesis pueden ser fascinantes, pero no satisfacen. Para todos llega el momento en el que, se quiera o no, es necesario enraizar la propia existencia en una verdad reconocida como definitiva, que dé una certeza no sometida ya a la duda.

Espigo esta frase leída ayer de la carta encíclica de Juan Pablo II Fides et ratio. Me pareció tremendamente aguda. Creo que resume a la perfección la principal enfermedad que actualmente sufre la razón, acosada por una horda de sofistas, que sólo buscan que la realidad no les estropee su ideología. Nadie está libre de caer en este pecado de la modernidad.

Hace tiempo que pienso que hay un tipo de pensamiento espumoso como el cava, pero vacío, de apariencia consistente, pero hueco. Algo así como el merengue, eso es... Pensamiento-merengue emanado de entendimientos-piedrapómez. En muchos casos -en los filosofos del conocimiento se ve claramente- se trata de onanismo intelectual, el narcisismo de comprobar la flexibilidad que tiene el entendimiento humano, sin el interés por llegar a la verdad. De algún modo es como una adolescencia intelectual muy propia de nuestra cultura: sentimental, incoherente, a la búsqueda insaciable de la originalidad, huir de antemano del compromiso honrado con las verdades parciales y con la Verdad...

Qué gran frase -que en español es hermosa en su aliteración: "las hipótesis pueden ser fascinantes, pero no satisfacen"- para ponerla en boca de algún personaje de novela.

Esta cita de Juan Pablo el Magno me recuerda aquella otra de Ortodoxia, de Chesterton:

Así como una generación puede impedir que se produzca la siguiente generación metiéndose en los conventos o echándose al mar toda ella, así una pléyade de pensadores puede, en cierto modo, impedir a quienes le sigan el libre ejercicio del pensamiento, convenciéndolos de que ningún pensamiento humano vale un comino”

6 comentarios:

Pseudopodo dijo...

Lo que haces, Agus, es una certera descripción del pensamiento postmoderno...Y Chesterton, como siempre, clarividente.

Ángel dijo...

Creo que deberíamos usar más el comodín de Chesterton en nuestros quehaceres cotidianos.

A ver si es verdad y pronto contamos con San Gilberto.

Terzio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Terzio dijo...

Yes, of course.

Ya me extrañaba que nadie comentara nada por aquí.

Conque el primero que consiga estampas de la postulación, que las vaya pasando a los chestertonianos, please.

+T.

P.s. Hasta podríamos organizar una spanish vice-postulation...o algo así.

Agus dijo...

Yo recomiendo tomar unos pocos Chesterton con leche en el desayuno cotidiano. Crujientes y paradójicos.

Aunque creo que antes está Newman en la lista. No en vano éste inició ese renacimiento intelectual del catolicismo en Inglaterra.

Terzio dijo...

Newman es más todavía: La vanguardia de tantas y para tantas cosas de la Iglesia del XX-XXI.

Lo de un "chesterton" en el desayuno, está bien. Me imagino un mojicón relleno de crema, con baño de chocolate, que empape bien en la taza...Hmmm! Si fuera confitero, inventaba los "chestertones" para el desayuno.

Te mandaré un Chesterton para que lo publiques.

+T.