sábado, 30 de diciembre de 2006

Accidentes mortales

Nadie habla en términos de seres humanos, los gobiernos no lo hacen, ¿por qué íbamos a hacerlo nosotros? Hablan del pueblo, del proletariado, y yo de los tontos y de los peleles, que es lo mismo”

Esto lo decía Harry Lime (Orson Welles) a Holy Martins (Joseph Cotten) en El tercer hombre (1949), de Carol Reed, de cuyo nacimiento se cumplen hoy 100 años.

Ayer, nuestro presidente de Gobierno hablaba de accidentes mortales para referirse a los atentados de ETA (luego desmentido por comunicación de la Moncloa, lástima que ya en marzo, en una entrevista en El País, cometiera el mismo 'lapsus'). Dios quiera que la persona desaparecida no esté muerta, fruto de este asesinato que algunos llaman accidentes.

Los forofos del presidente y del partido en el poder dirán que uno se alegra de que haya un atentado. Y eso es un insulto. Yo no me alegro, pero no me sorprendo. Ahora Rubalcaba se hace el sorprendido sobre la "irracionalidad" de las pautas de los asesinos.

Como madrileño, cuya región ha sido la más golpeada por el terrorismo (cuando una masacre como la del 11-M te pasa tan cerca la sensibilidad al respecto es enorme), siento una profunda indignación. Porque haya paletos inútiles como Otegui y sus amigos, bárbaros adictos a la violencia. Su capacidad de diálogo es directamente proporcional a su capacidad intelectual y ética.

La culpa de las muertes y de la violencia es de ETA. Decir otra cosa sería tan irracional y mentecato como aquellos que culparon a Aznar del 11-M, a pesar del grave error de entrar en la estúpida guerra de Irak. Ahora hay que estar unidos contra la bazofia etarra. Lo prioritario no es poner al descubierto el patético comportamiento del Gobierno, pero uno se indigna al ver que quienes deberían ser nuestros defensores, han permitido que los criminales se rearmen y han tratado de quitar importancia al asunto. No puedo dejar de pensar que hace tres años, la banda de asesinos ETA estaba moribunda, con muy poco peso político y operativamente ahogada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (las leales a la Justicia, con mayúscula no por la institución sino por la virtud). Ahora, ETA vuelve a ser fuerte y la amenaza es grande tras los continuos gestos del Gobierno, más cercano a los asesinos que a los demócratas de la oposición (no olviden las caras de Patxi López al reunirse con las Nekanes y con María San Gil por contra). Oigo a Fernando Buesa hablar de más de 250 atentados callejeros en los últimos meses.

No vamos a claudicar, pero que el Gobierno nos diga si va a luchar como se debe contra la escoria, que nos diga si nuestra firmeza va a estar respaldada por un Estado de Derecho con convicciones y no por una voluntad política lábil, relativista y cobarde. Estos últimos nueve meses, la actuación del Gobierno con respecto a ETA ha sido tan penosa que cuesta no llamar de todo a nuestros dirigentes.

Diría que España no se merece este Gobierno. Pero democráticamente hablando sí se lo merece. Eso sí, yo tengo claro que no me lo merezco. Yo no soy un cobarde que dé la razón a los asesinos y retire tropas porque lo dicen unos malnacidos. Y yo no soy un cobarde que deje rearmarse a una banda de asesinos sólo por intereses electorales.

Ahora, que el Gobierno demuestre (¡con hechos! estamos hartos de palabras falsas) que quiere unirse a los que creemos que la única manera de acabar con ETA es utilizar todos los resortes jurídicos, legislativos y policiales, implacablemente.

2 comentarios:

Too Picky 4.1 dijo...

Agree. Punto por punto. Pero no es Fernando Buesa, ya fallecido, sino su hermano, Mikel, quien hablaba de los actos de violencia callejera en Euskadi.

Agus dijo...

Acabo de escuchar la comparecencia de nuestro Presidente.

La palabras que me salen son vergüenza e indignación.

Cuesta creer lo que uno ve con sus ojos cuando se niega a repetidas preguntas de los periodistas, a afirmar que el proceso de paz está roto. Repite como un loro (y el aspecto de carencias intelectuales es patente) lo mismo: es incompatible el diálogo con la violencia. ¿Y mañana, señor presidente, si no hay atentado, se darán las condiciones para dialogar?

Qué dolor siente mi conciencia ciudadana al ver no sólo la maldad de los criminales (qué feo es el hijodeputa de Otegui), sino la papanatez que destila el que gobierna mi país, la mezquindad de algunos políticos, léase Llamazares, nacionalistas vascos y CiU -seguiremos apoyando al Gobierno, dice, buena declaración de intenciones-.

Con esta flagrante muestra de estulticia, ZP ya niega de antemano cualquier unidad firme contra el terrorismo y se lo pone difícil a sus adeptos y forofos diversos.

Uno, que no siente querencia por la teoría de la conspiración, empieza a pensarqué sabe ETA para que el presidente del Gobierno demuestre una cobardía tan inaudita y traicione -eso sí, con palabras melifluas y cadenciosas-, a la ciudadanía de bien que gobierna.