sábado, 18 de noviembre de 2006

Trabajo de campo de esquizofrenia políticamente correcta

Ayer hablábamos de ser signo de contradicción, y hoy he llevado a la práctica la teoría enunciada. Un poco a regañadientes, todo sea dicho.

Asistía a un seminario del CAP (curso de adaptación pedagógica, necesario para poder dar clase) en el campus de Somosaguas de la Complutense. Constaba de tres sesiones. En la primera se nos ha hablado de "Educación para la ciudadanía". Eran apenas las nueve de la mañana, el día estaba embotado y los palabros logsianos pueden resultar fácilmente petardos en esas circunstancias. Con el tema de la prevención de conflictos me he encasquillado mentalmente. Cómo, me decía, se puede tener la incoherencia de llenarse la boca de semejante buenrollismo (y no lo digo por la seño que nos daba la sesión) y luego desproteger a los alumnos-hijos de las rupturas familiares que los machacan interiormente, los llenan de necesidad de cariño, y en muchos casos de agresividad... Tengo que buscar pero, amén del sentido común y de la experiencia de algún orientador amigo, hay estudios que asocian violencia a inestabilidad familiar. En esas me reconcomía por dentro (sin grandes lamentaciones, todo sea dicho).

La segunda sesión, sobre prevención de la violencia, curiosamente me entró bien. No sé si por la explicación o por la empatía que creaba la seño (sonriente y que me resultaba calcada a la Eowyn de Peter Jackson). Supongo que por ambas cosas.

La tercera sesión, y con ella llegó el escándalo, ha sido sobre aprendizaje cooperativo. Interesante. Impartida por un profesor de instituto de Filosofía. Agradable, cordial, apasionado con lo que enseñaba. De rasgos inspirados en Nick Nolte (y ya se ve que mi capacidad descriptiva es pobre, quiero decir que tenía ya la piel del rostro rastrillada por los años -y quizá el alcohol-, mandíbulas duras, firmes, mirada grisácea, como el cabello, que no era ni escaso ni abundante, bastante para su edad, cuerpo robusto vestido con ropas juveniles...). Su lenguaje estaba preñado de lenguaje logsiano, que huele un pelín a fracaso, pero uno se lo perdona porque se palpa que de verdad cree en ello y trata de llevarlo a cabo con más o menos éxito.

El momento crucial, en el que mi conciencia me ha dicho: es tu hora, ha llegado cuando ha dicho, claramente no recuerdo a cuento de qué: "Hay un ideario político que cree en que hay que hacer ciudadanos de los alumnos" y otro que cree en el individuo, en la competitividad, en mantener las jerarquías de poder.. Toma castañas. Y viene a sugerir que, como en las leyes educativas hay que ponerse de acuerdo, pues la culpa era de quienes no quieren más que formar sucios capitalistas.

Y entonces yo, en lugar de salir en defensa de una ideología política en la que no sé si creo y a la que no tengo que defender, he decidido que iba a romper la losa de lo políticamente correcto que se acababa de instalar en el aula. Con una sonrisa impecable, con un tono talantoso, he sido firme, incluso duro quizá. Le he hecho ver que el problema más que de "la política", así, en abstracto, como él defendía, reside en nuestra esquizofrenia. Porque, y aquí he quitado la espoleta a la granada, ese mismo ideario que cree que hay que hacer ciudadanos de los alumnos y habla tanto de prevención de la violencia, fomenta las rupturas familiares, que tanto daño hacen a los hijos y tanto inciden en las conductas violentas... La alarma ha sonado, la concurrencia se ha agitado haciendo de las mesas un mar de clavículas mecidas por el viento de la heterodoxia. Pronto se han apresurado el profesor y una atenta y participativa compañera (de voz cazallera) a decirme que una cosa no tiene que ver con la otra. "Yo no pienso que eso tenga que ver", decía ella. Y yo, con mirada inocente, de quien no quiere molestar: "no, si no lo digo yo, lo dicen los estudios". Los estudios. Qué demagogo. Y el sentido común, qué coño.

En fin, reconozco que soy un mal ciudadano. El pobre profe ha tardado en recolocarse. Ha balbuceado aquello de "¿y qué van a hacer dos personas, aguantar sólo por...?" y el sonido se pierde, como si un tramoyista hubiese bajado el volumen de la función. Sólo por. Y yo, no, no, si yo entiendo que hay situaciones... pero... otra estocada utilizando palabras propias del profesor de otro momento de la lección, si es que el problema no es sólo la ruptura, sino que el hijo/la hija tienen que vivir el proceso de ruptura afectiva que lleva a la ruptura del matrimonio. (Él había hablado de que muchas veces los chicos/las chicas presencian violencia en su propio entorno, y le tomo la palabra).

Me he sentido victorioso, en paz con la sociedad. No por decir la verdad, porque quizá me falte parte de ella, sino por responder a mi conciencia y actuar contra el pensamiento dominante del aula. O no. Y ya ni la lluvia, ni el atasco, ni el topetazo que nos ha pegado un coche por detrás, me han arrebatado la serenidad.

11 comentarios:

batiscafo dijo...

Claro, porque en el fondo del sistema subyace el deseo de formar súbditos sumisos al pensamiento único imperante.

No es esquizofrenia exactamente, es sed de dominio. Cuanto menos piense el ciudadano, mejor.

Interesa enormemente combinar el adiestramiento con la ruptura de la propia identidad: crear huérfanos afectivos e intelectivos que busquen su estabilidad en Papá Estado. George Orwel: "1984".

Ayer escuchaba en una conferecia a César Izquierdo, teólogo, y hablaba de esto. Nos venden que es misión del Estado fomentar nuestro bienestar, darnos derechos, otorgarnos felicidad.

Pero no: su misión es reconocer los derechos que tenemos a priori y garantizar el orden público. Es una misión subsidiaria.

Anónimo dijo...

¿Te estás adentrando en el gremio de los educadores?. No sé si darte la enhorabuena o decirte aquello de: "precacución, amigo educador"... Te adentras en un mundo lleno de contradicciones, en cuanto al sistema LOGSE se refiere.

Con la educación está pasando como con todo; primero viene la "libertad" como norma primera y mandamiento inexcusable e inexorable: si no quieres, no lo hagas, pero déjame a mí que actúe libremente. Pues bien, después de esta deaforada lucha por la conquista del la libertad viene la resaca... con toda esa retahíla de ... esto no me lo esperaba. Véase: libertad sexual y sin compromiso. Consecuencia: violencia de género (que siempre ha existido, of course, pero ahora más..) y, por tanto, necesidad de juzgados de guardia porque no se da abasto y no se llega a tiempo...
En el aula, idem de idem , más de lo mismo; montamos un sistema que es para llorar de risa, o de pena, y después, para rematarlo, vamos a "educar a los ciudadanos" para que se comporten cívicamente, y de paso, autómatamente, como meras comparsas del sistema, y todo esto, orquestado por una panda de intelecutales que sí saben lo que hacen..
¡Animo con el CAP!

Terzio dijo...

Eso digo yo: ¿Qué haces tú en un aula de pseudo pedagogias zetapereñas?

Te expones mucho, tio...

Como sigas con esas "sesiones", cualquier día, en uno de esos antros del saber, te secuestran la psiquis, te insertan un chip, te lían un porro... o qué sé yo!

Ten cuidiao, que no merece el sofocón, ni exponerse, ni rebelarse...en esos sitios con nicknoltes y
eowynesdepetardojackson explicando logses y apologéticas de educacionesparalaciudadanía.


Te expones mucho, tio!

+T.

Too Picky 4.1 dijo...

Pues a mí no me parece tan terrible exponerse. Primero, porque estoy seguro que entre todo lo que se enseña-indoctrina-vocifera (elegir lo que se prefiera) en esas sesiones, habrá un algo de verdad—poco o mucho, no lo sé. Y mirando sin prejuicios quizás sea posible darse cuenta de ello. ¿Quién es tan soberbio para estar seguro de que su verdad es la verdad, de que tiene la última palabra? Segundo, porque si no exponemos nuestro cerebrito a ideas que contradicen lo que creemos, pensamos, opinamos, corremos el riesgo de que se nos atrofien las ideas, que se ahoguen por la falta de nutrientes que supone no enfrentarlas a los elementos. ¡Bien hecho, Agus!

Agus dijo...

Cantimpalo: estando de acuerdo contigo, creo que las personas que ayer nos hablaban eran bienintencionadas. Yo creo que creían en lo que decían. Lo decían con pasión. Y como dice Too Picky, en ellos también encontre cosas razonables, que indican que hay algo de verdad en sus ideas. Me reafirmo más en la esquizofrenia provocada por el empecinamiento en afirmar una determinada moral (en este caso, sexual), determinada a su vez en no pocos casos por el comportamiento. Me pregunté si no habría ofendido a ese profesor porque él mismo estuviese separado o divorciado. A la salida me lo encontré de lejos y le saludé amistosamente, agitando la mano. ;)

Anónimo: creo que sé quién eres, aunque no tengo seguridad. El CAP lo estoy haciendo para tenerlo, por si algún día quiero dar clase. Es que siguen amenazando con cambiarlo a master el año próximo (llevan así varios años) y mejor hacerlo ahora que no lleva mucho tiempo (sólo tres seminarios, unas prácticas con sus memorias y un examen teórico). Creo que explicas muy bien el problema LOGSE.

Terzio: me encanta "exponerme". y no le des tanta importancia a ZP, ni siquiera en su capacidad de hacer el mal, que es sólo un icono-producto del sistema. Como dice Too Picky, es bueno poner a prueba la capacidad de entendimiento y diálogo estableciendo un debate, escuchando al contrario, leyendo los medios teóricamente menos afines... Tengo, of course, grandes amigos de los que me separan muchas cosas. Pero si somos amigos, parece que lo que nos une es más importante para nosotros que lo que nos separa. Te confieso que a veces me une más con gente como la de ayer, que puede defender ideologías diferentes a mi sistema de pensamiento en cuestiones fundamentales, pero que razona con inteligencia. Mucho mejor que esas personas con las que supuestamente coincido en lo fundamental pero que me parecen bastante irracionales, arbitrarios y fraudulentos con la lógica de la razón.

PD: Hoy mismo he hablado con un amigo (buen) orientador y le he contado. Me dice que habrá estudios que relacionen rupturas familiares y violencia juvenil, peor que no querrán sacarlos. Su experiencia es que aproximadamente el 90% de los problemáticos tienen problemas familiares. Traduzco para aquellos periodistas que no quieren que la realidad les estropee una ideología: no se trata de que todo aquel que pertenezca a familias rotas o problemáticas vaya a ser violento, sino que los adolescentes violentos son en buena parte procedentes de familias rotas, en vías de ello, etc.

Terzio dijo...

Torero!

...Pero con cautelas, please, no sea que se te pegue el piojo post-moderno.

Y, en correspondencia, por dónde vayas y a quién te esfuerces en comprender/asimilar, pídele recíprocas disposiciones.

+T.

Pseudopodo dijo...

No sé si está documentado que las rupturas familiares hagan a los hijos más violentos, pero lo que sí lo está es esos hijos sufren más violencia. Claro que es algo de sentido común, pero hoy el sentido común está abolido: hace falta un estudio. En este caso hay uno clásico que encontró que una tasa de malos tratos cien veces mayor en los padrastros que en los padres. En homenaje al sentido común, lo llamaron efecto Cenicienta... ;-)
Lo cuento aquí:
http://pseudopodo.wordpress.com, en la entrada del 20 de noviembre.
(ah, y enhorabuena, Agus, por tu valentía)

Agus dijo...

Gracias. Me lo leeré.

Agudo eso de que el sentido común ha sido abolido. Efectivamente, el criterio de verdad es ahora cuantitativo (estadísticas, datos, etc.).

CGC dijo...

felicidades, Agus

entre toda esa gente había algun "irrecuperable", y un montón de gente a la que habrás colocado un par de ideas en la cabeza, que empezarán a dar vueltas solitas en la oscuridad, germinarán y, llegado el momento, saldrán a la luz como si fueran suyas...

Agus dijo...

Tienes razón. Me ilusiona pensar que lo hice por eso y no por una simple autoafirmación.

B. dijo...

y ten cuidado porque puedes ser objeto de una campaña de desintoxicación de tu alto grado de intolerancia y/o pensamiento alternativo.....¿te apuntarna en IntolerantesAnonimos.Org? Muy fuerte
por cierto, gracias por tu blog