jueves, 16 de noviembre de 2006

The searchers


He vuelto, de nuevo, a John Ford. Es como hundir la cabeza en un pecho acogedor y sentirse rodeado por un abrazo de humanidad.

Andaba pachucho, encerrado en casa. Y así ha habido ocasión de ver por vez primera en V.O. Centauros del desierto (The Searchers). Se trata de una edición restaurada que he adquirido recientemente. Se agotan las palabras para hablar de la belleza estética de la película, con la limpieza ahora de la restauración. Sólo falta imaginársela en una pantalla de cine.

Me ha conmovido más que nunca el -en palabras de Luis- 'dislocado' Ethan Edwards.

Y me ha servido para reflexionar de nuevo sobre el genio artístico, que Ford poseía, y que supo desarrollar con un trabajo incansable. No es vano recordar que antes de hacer la primera de sus películas de entidad (El delator), ya había rodado decenas -me atrevo a decir que había sobrepasado la centena- que no quedarían para la historia si no hubiesen sido firmadas por él.

Me quedo con el comentario que Scorsese desliza en un documental que acompaña la edición: "describió mejor que ningún director el alma de los Estados Unidos". Yo no conozco esa alma, pero me temo que posee la complejidad, el atractivo, lo repulsivo y la fuerza de Ethan Edwards. Si no, al menos me queda la seguridad de que describe como nadie el alma del propio Ford.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ethan Edwards en un outsider. Magistral estudio de don Eduardo Torres Dulce Lifante