martes, 28 de noviembre de 2006

Perkeo

¿?

Sí, Perkeo. Una ilusión que nació hace más de una década como un foro cultural para alumnos del colegio Tajamar y se refundó gracias al aliento insustituible de Luis Arenal dando forma a esta "revolución humanística" que ahora empieza a eclosionar como vislumbrando una nueva primavera del espíritu. Perkeo, tras años de perseverancia, es ahora un grupo del que cabe pensar sin temor a considerarse un pobre iluso que dentro de pocos años informará ambientes intelectuales y culturales de una profunda visión humanística cristiana.

Sentía hoy la necesidad de hablar de una de las pasiones que da aliento a mi vida. No tengo muy claro si son los efectos de la camaradería, de la esperanza que me ilumina al contemplar a este grupo de jóvenes universitarios alimentando su mente, o simplemente de la cerveza que hoy he zampado.

Hablando esta tarde de Tolkien, de su amigo Lewis, de sus Inklings, de su pasión por las Humanidades, del gusto por la cerveza, y el tabaco, y el caos, y sus clases, y sus trajes de tweed, y su amor por las tradiciones (el mismo que Chesterton, que Ford, que todos a los que amamos), creo que quienes nos hemos reunido en ese pequeño saloncito sito en la frontera entre Vallecas y Moratalaz, hemos percibido -quizá sin ser conscientes- que, por qué no, también entre nosotros reinaba un espíritu de amistad semejante, de unión a través de esos ideales humanos que merecen realmente la pena, de interés por lo que alrededor sucede; también nosotros nos gozamos charlando sobre, es un decir, qué pasa con Europa, o bebiendo un refresco, una cerveza, con aceitunas (eso sí, rellenas), o discutiendo sobre el cine actual o sobre Kapucinsky y Bresson, Knox, Newman, Chesterton, Moro, Prada, Jiménez Lozano, y Charlie Parker o cómo adaptarse al Internet que viene... Y por supuesto, hablando sin complejos de Benedicto XVI o Juan Pablo II.

Y mirándonos unos a otros, con las púpilas brillantes, queríamos soñar que, por qué no, también de nosotros se hablará cuando tal vez Carlos llegue a ser un importante político; u Óscar, director de un periódico; quizá sea Javi abogado y columnista de algún medio importante y Jorge presentador de algún programa de televisión; o Francis, guionista, escritor, crítico de cine o qué sé yo. ¿Será Quique, cuando llegue a experto en inversiones bursátiles, el que nos dé nombre? ¿O Sergio, corresponsal en algún exótico lugar? Puede que Luis, además de catedrático, llegue a Ministro de Educación. Pero eso no importa demasiado. Porque, sea como sea, mientras mantengamos vivo Perkeo, aunque nadie llegara a saber de nosotros, podremos seguir sintiendo ese placer emocional sublime que mezcla la amistad con el amor por el conocimiento. Aunque eso "no sirva para nada". Aún más, porque eso "no sirve para nada".

Si todavía no queda claro qué es Perkeo, esta canción podría ser un himno perfecto:



(Sobre el origen del nombre "Perkeo", debemos a don Rodri que bajo el aire de mitología griega se esconda una realidad más pícara y dicharachera, que capta a la perfección lo que hemos llegado a ser. Otro día explicaremos quién es ese borrachín).

14 comentarios:

Terzio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Terzio dijo...

Decía que no me gustaba eso de "las arquivoltas del Guggenheim"; el Guggenheim está verboten.

Y la tabernera "Colonial boy", mándamela, please...

Agus dijo...

Ma... come?

Ah, lo dices por el texto que debió escribir alguien en la página de Tajamar...

La tabernera, cuando llegue a casa.

Ángel dijo...

«En una amistad perfecta, ese amor de apreciación es muchas veces tan grande, me parece a mí, y con una base tan firme, que cada miembro del círculo, en lo íntimo de su corazón, se siente poca cosa ante los demás. A veces se pregunta qué pinta él allí entre los mejores. Tiene suerte, sin mérito alguno, de encontrarse en semejante compañía; especialmente cuando todo el grupo está reunido, y él toma lo mejor, lo más inteligente o lo más divertido que hay en todos los demás. Ésas son las sesiones de oro: cuando cuatro o cinco de nosotros, después de un día de duro caminar, llegamos a nuestra posada, cuando nos hemos puesto las zapatillas, y tenemos los pies extendidos hacia el fuego y el vaso al alcance de la mano, cuando el mundo entero, y algo más allá del mundo, se abre a nuestra mente mientras hablamos, y nadie tiene ninguna querella ni responsabilidad alguna frente al otro, sino que todos somos libres e iguales, como si nos hubiéramos conocido hace apenas una hora, mientras al mismo tiempo nos envuelve un afecto que ha madurado con los años. La vida, la vida natural, no tiene don mejor que ofrecer. ¿Quién puede decir que lo ha merecido?».

C.S. Lewis, Los cuatro amores, pp. 83 y ss.

Agus dijo...

Muchísimas gracias. Es exacto.

Terzio dijo...

Sí.

Una objeción: ¿No retrata, con bastante aproximación,esa tendencia al "club" tan inglesa y tan exclusiva como excluyente?

Conste que soy de los que tienden a eso: Club, peña, círculo...Pero me cuestiono hasta dónde cabe sin que pase de virtud a defecto.

Curiosamente, ese ambiente de amigo y copa está muy bien retratdo en ESdLA, casi evocando(?) el pub de los Inklings. Pero...No acabaron en un grado de intensa intimidad ni CS Lewis ni Tolkien,¿no? Si, como dice Lewis en esa cita, la "responsabilidad frente el otro" no existe, ¿lo que existe es "amistad perfecta"? Porque entiendo que hay una distancia más que notable entre la cordial camaradería y la perfecta amistad.

Dudas, como verán Uds, que me planteo desde ese mismo plano del "club de amigos".

Repito que soy de los de "club".

+T.

Agus dijo...

Me gusta la exclusividad, aunque trato de no ser excluyente.

Y me niego a estar atormentándome sobre la posible desviación de una gran amistad.

Terzio dijo...

Pués no te atormentes...ni me atormentes.

"Desviación de una gran amistad" lo dices tú, yo no. Me suena al rancio sermoncete de colegio de curas, que veian el fantasma de las "amistades particulares" en cuanto dos se iban haciendo más íntimos en amistad.

No, no es eso. Yo iba por el "sectarismo", el "casinillo" o aquel "reservado el derecho de admisión" que se colgaba antes en la puerta de entrada para los "socios".

Re-re-pito que planteo el quid porque soy de los "proclives" al tema...y me auto-cuestionaba.

Sorry.

+T.

Agus dijo...

Ah, bueno, entonces no, lo nuestro es un selecto club abierto. Ojalá abierto a muchos locos que quieran subirse a esta nave.

Terzio dijo...

Pués nada:Invítame y me hago socio de cuota con derecho a consumición, of course.

+T.

Agus dijo...

Pero si estoy deseando que pases por estas calles para poder invitarte a una sesión...

Te mandé, por cierto, la tabernera... Pero no te dé por liarte a mamporros con el primer Danaher que pase por allí, no vaya a ser que saque su lista de agravios.

Terzio dijo...

Sí, me ha llegado esta mañana; hace un rato que la descargué.

Lamentablemente, el paraíso de Inisfree es uno de esos "locus amoenus" que no sé dónde estarán.

¿Recuerdas un musical que se llamaba Brigadoom, o algo así? Bailaba el antipático de Gene Kelly, pero la historia era simpática.

Y también tabernera, con sus íntimos que copeaban y cantaban en un pueblecito feliz.

Siempre es tiempo, mientras haya tiempo, de crear sociedades utópicas que, tantas veces, están muy cerca de una mesa con comida, bebidas y amigos.

Las republícas estilo Platón son polis, ciudades. El paraíso es todavía más pequeño: Una aldea con posada y taberna.

+T.

Agus dijo...

No he visto Brigadoom, pero estoy de acuerdo en la "pequeñez" del paraíso. Las multitudes no me gustan.

Terzio dijo...

Eres "especial"; tendencias inklings, gustos británicos...

Especial...

+T.