sábado, 25 de noviembre de 2006

¿El lenguaje se desgasta?

Muchas veces hemos oído decir cosas como “Tu libro me gusto, pero en serio, eh”, “Lo lamento mucho, de verdad lo digo”, “No sé cómo decirte esto”. Los hablantes que tratan así sus enunciados, rodeándolos de recelo y tratando de certificar su autenticidad, se sienten incómodos porque no les queda más remedio que usar fórmulas que, de tanto repetirse, han perdido su valor comunicativo, han perdido la capacidad de expresar cabalmente algo. Las fórmulas son palabras dichas, redichas. Al pronunciar una, “oímos” la voz de otros diciendo lo mismo infinitas veces. El enamorado que dice “te quiero” puede percibir que esa frase no lo expresa a él, en la experiencia única, intransferible, del amor, sino a todo el mundo, y que, por lo tanto, destruye la cualidad más valiosa de esa experiencia, y traiciona su intención de comunicarla.” (Graciela Reyes, La pragmática lingüística, Arco/libros, 1990)

Hay que decir de tal modo, que aunque otro, infinitos, lo hayan dicho antes, parezca que lo ha dicho antes uno” (Andrés Trapiello, Locuras sin fundamento)

4 comentarios:

batiscafo dijo...

Nada nuevo bajo el sol, es cierto. Pero no estoy de acuerdo con lo que dices, Agus.
Hay palabras universales y eternas que no se desgastan por el uso (las de los enamorados de todos los tiempos); hay palabras milagro que tienen la virtud de crear realidades, (las palabras de Dios que son forma del Sacramento). Son palabras puras, netas, sin kilates ni aditivos. Y son siempre las mismas, y suenan siempre distintas y únicas. Quien las rodea de circunloquios y perífrasis es porque, o peca de timorato o no es del todo sincero.

Terzio dijo...

Bueno, Agus no dice nada, sólo cita. Y no aclara si por concordar o por disentir.

Pero yo concuerdo contigo, Batiscafo, con tu comentario. Además, tanto el Trapiello como la Graciela(?) están cayendo en el mismo defecto que critican, pienso yo.

Añado esto: Somos perifrásticos porque somos incompletos; adolecemos de pensamiento, palabra y verdad...y por eso.

En los Profetas, los Salmos y el Apocalipsis aparece con frecuencia el anuncio de "un cántico nuevo". En la Eternidad, todo lo que se diga será nuevo.

Hasta entonces, digamos que hacemos y decimos y hablamos "variaciones"...nada más y nada menos. Los Grandes Maestros de la Música componen "variaciones" sobre un tema y no repiten; yo escucho mucho las "variaciones Goldberg de J.S.Bach...y no cansan.

Pués de las palabras digo lo mismo, si me explico.

Saluti!

+T.

Agus dijo...

Interesantísimas las reflexiones que hacéis. Yo sí creo que las palabras que no se usan correctamente pueden desgastarse.

Cuando el significante se usa torciendo el significado, esa palabra se adultera.

En cualquier caso, me parece que es una reflexión interesante. A quién no le gustaría inventar ese lenguaje que expresase de un modo único, nuevo, lo que uno quiere decir. Ese "cántico nuevo" que menciona Terzio.

Francis dijo...

Pues, batiscafo, creo que la palabra "amor" en concreto es una de las más desgastadas del lenguaje. Sí, el uso desgasta. Un claro ejemplo: los superlativos latinos (-issimus) venían a ser lo que ahora es "el más..." o bien "muy...", pero con el paso hubo que añadir una palabra anterior que reforzase al adjetivo, ya que el superlativo se había quedado pequeño. Hasta nuestro "-ísimo", cuyo significado superlativo a desaparecido.

Sí, el lenguaje se desgasta. Ya ni siquiera se habla de amor, sino de amor verdadero. Toma calabaza.