viernes, 27 de octubre de 2006

Por causas ajenas

“Por causas ajenas a Metro el servicio en el andén 1 estará detenido por un tiempo estimado de cinco minutos”. Lloviendo sobre el mojado de un nuevo atasco en la A-3 ayer por la mañana. Y por causas ajenas a Metro el servicio en el interior de uno no se prestaba con normalidad. Por causas ajenas a Metro y por causas ajenas a uno mismo, o eso quiere creer. Justo estos días leía un artículo que desarrollaba la idea del comunitarismo de un filósofo actual estadounidense llamado McIntyre. Para que nos entendamos, la del individuo como ser dependiente de sus prójimos, lo quiera o no. Y uno podría tratar de ser como el personaje aquel que Patricia O’Neal representaba en The Fountainhead, huyendo de crear relaciones afectivas con los demás, para no sufrir. Pero no hay manera. Y así, nos encontramos de repente ultrajados por alguien del que no cabría esperarlo, cosa que pone furioso. Y, encima, un feo –al menos uno cree que lo es- que aunque no resulta extraño de quien viene, no deja de doler por ser gente por la que uno ha dejado tiempo, dinero y esfuerzo. Y eso basta para que esa mala baba que uno lleva dentro, ese pequeño zurcidor de rencores, se pase el día entero reconcomiéndose de ansiedad, ira y qué sé yo.

Gracias a Dios, está la amistad, y el teléfono móvil. Los retortijones de colera se purifican y cabe la posibilidad de disolverlos antes de que solidifiquen en costra. Aunque todavía, me temo, queda mucho que purgar.

Gracias a Dios, también está este rincón para sacar el bicho y analizarlo, y ridiculizarlo por exposición a los ojos públicos aunque familiares. Y dar un poco de lástima también, claro que sí.

(Yo, por el contrario, no soporto el otoño, me resulta huraño, dañino, coñazo; aunque trato de no recordármelo mucho para no ahondar en ello.)

Vaya semana. Y todavía no os conté la del lunes. Eso sí, mañana es sábado... Qué gozo. La idea más aproximada que mi pobre cabeza puede hacerse del cielo es un sábado eterno. Y además, cenaré con Juan Manuel de Prada -entre otros-, y hemos quedado -si me dice la hora y el lugar, claro- en ir a recogerle.

9 comentarios:

Freeman dijo...

Perdón por la pedantería, Agus, pero MacIntyre (Alasdair) es escocés, como su propio nombre indica...;-)

No sé si has leído "Tras la virtud". Es uno de los libros que más me ha impresionado en los últimos años. Eso sí, no es lectura fácil.

Un saludo de Freeman, que te lee.

P.S.: ¡Qué envidia, lo de Prada!

Agus dijo...

¡Qué alegría tenerte por estos pagos binarios, Freeman! No sólo no es una pedantería, sino que espero que sigas aportándonos, en tu línea.

No me he leído a MacIntyre. Mi única referencia sobre él es la de un amigo de Hospitalet que hace tiempo no veo, que estuvo haciendo la tesis sobre él.

Terzio dijo...

Confieso que no sé quién es ese McIntyre(Alasdair, of course)...y que no le pienso leer, que a estas alturas cada vez sé más con quién debo gastarme las pestañas y qué experimentos lectureros no vale la pena hacer...por mucho MacIntyre que sea el que sea.

Me preocupa, sin embargo, ese sofocón transcendental por lo del metro, que ni merece la pena y hasta puede desmerecer virtudes.

Con bombas diaria sobre Gaza(por ejemplo), sudaneses aplastados en Darfur, y cristianos amenazados en Pakistán, y Egipto, y China...la anécdota del metro es banal demostración de nuestras pequeñeces.

Las mías no son el metro, que en Sevilla no lo hay, pero me examino constantemente de mis "desordenadas pequeñeces", no sea que me colapsen las "maiora" a las que tengo que aspirar y que me tienen, de verdad, que afectar...serenamente.

Bueno...

Cuéntanos, mejor, otras cosas, y no envidies a Prada, que un tio de menos de 40 con un barrigorio semejante no es envidiable (además, sospecho que "se lo cree", ¿no?). Sigue, mejor, platonizando, que don Platón y sus tertulias traen más cuenta que McIntayre, que tiene nombre de pistolero de spaghetti-western, y que Prada, muy señor suyo.

Besitos, abrazos y cogotazos...todo muy contundentemente cordial.

+T.

Freeman dijo...

Gracias por la bienvenida, Agus...como ves, mis pseudópodos llegan hasta aquí... :)

La tesis de MacIntyre es que en la filosofía moderna (es decir, desde Descartes) la ética ha tomado un camino equivocado que al llegar al SXX nos ha llevado a la más completa desorientación...en definitiva al relativismo.

A ver si algún día tengo tiempo y escribo sobre don Alasdair en mi blog, que se lo merece (el escocés, no mi blog, que es una patata..)

Agus dijo...

Ya se ve que no logro explicarme con propiedad. Utilicé la frase de marras típica del Metro para explicar que también por causas ajenas -que no quiero detallar- yo estaba jorobado. El sofocón trascendental tenía causas y motivos más hondos.

En cuanto a Prada, al que dedicaré en breve una entrada, no es sólo envidia -sana-, sino admiración y me atrevo a decir que ya amistad. Lo demás, me parece crítica chinchorrera injustificada.

También con mucho amor, ¿eh?

Terzio dijo...

Yo ne le tengo "...mucho amor a Prada..." Y me preocupa si se lo tienes tú.

Le ví una vez haciendo el ridi en un papelín archi-ridi en una peli hiper-ridi...y desde entonces le leo con cierta indiferencia y, por supuesto, sin pasión (que, por cierto, le va - pienso - al estilo que estila).

+T.

pseudópodo dijo...

Por fin algo sobre D. Alasdair en mi blog: "De la biología a la ética y de MacIntyre a Sabato, con Dios al fondo"...aunque en realidad me voy por los cerros de Úbeda

CGC dijo...

A mí con lo del otoño me pasa lo mismo, Agus, sobre todo en octubre. Pero desde que lo achaco a los biorritmos, lo llevo mejor, por aquello de que no es algo que hago, sino que "me pasa".

Otra cosa es que tenga que ver con lo tuyo ;-), pero eso es, efectivamente, otra cosa.

Los peores me daban en Pamplona, cuando salía de clase a las ocho de la tarde, en una oscuridad desapacible (cierzo, llovizna), después de todo el día allí metido. Lo curaba yéndome a tomar sobaos pasiegos con cola-cao a casa de mi amigo Edu, mientras escuchábamos Metallica.

¿Para cuándo la siguiente novela? ¿Vas a dar algun avance?

Agus dijo...

Creo que aquello no era sólo el otoño. Yo, como tú, ya he aceptado mis "problemas neurocerebrales" con el otoño ;) Pero gracias por el consejo.

De la próxima novela... no tengo mucho que decir. Cuando me ponga en serio a escribirla, podré dar detalles. Reflexiones sobre la escritura. Lo tengo previsto.